Parálisis por análisis o cómo pensar menos y hacer más

Algo que sucede con frecuencia es el exceso de darle vueltas a las cosas. Esto puede pasarle a alguien que está lanzando su propio proyecto; pero también pasa mucho en grandes corporaciones. Ahí entraría el mundo de las reunionitis, que no voy a entrar; pero que todos conocemos…

En muchas ocasiones, tomar decisiones rápidas, pasar a la acción, no es necesariamente malo. Nos hace ponernos en movimiento, ser más competentes (sin errores no hay aprendizaje) y ser flexibles para adaptarnos a cualquier circunstancia inesperada.

Trata de identificar cuando estás sufriendo parálisis por análisis, cuando se alarga mucho en tomar una decisión en tu empresa o cuando te cuesta pasar a la acción en general. 

Si ves que le das demasiadas vueltas a las cosas, el problema no es cómo lo haces, sino hacerlo o no hacerlo.

Cuáles son las consecuencias del perfeccionismo

Trabajar bajo presión y en entornos altamente competitivos está bien hasta cierto punto, lo sé por experiencia. 

Trabajé muchos años en consultoría de negocio e innovación. Consigues niveles altos de calidad y exigencia; pero también te acostumbras a trabajar llevando el patrón mental del perfeccionismo a un nivel demasiado extremo.

Al principio el perfeccionismo me iba bien, pero prolongado por mucho tiempo me llevó a…

– Valorarme a mí mismo en función sólo de los éxitos y fracasos cuando nunca son tan evidentes.

– Potenciar la aprobación de los demás y el miedo al rechazo.

– Una autocrítica y autoexigencia exageradas y no objetivas.

– Y la peor: tendencia al pensamiento polarizado (o todo o nada)

¿También te ha pasado alguna vez?

Evidentemente ese nivel de perfeccionismo no es bueno y en mi caso lo aprendí desde el fallo. Empecé a retrasarme mucho en mis entregas, con constantes cambios de enfoque y los procesos se eternizaban. Sufría mucho el proceso de creación y el resultado era mucho peor de lo deseado. Llegó un día que me di cuenta que, como dijo aquel:

“Hecho es mejor que perfecto”.

Trata de hacer bien las cosas, pero no te bloquees ni sufras para hacerlas perfectas, porque nunca lo estarán…

El arte de pedir lo imposible

Debo reconocer que me encanta esa sensación extraña cuando te llama uno de tus clientes de mayor confianza y te pide lo imposible. Tanto ese cliente como tú tenéis cierto miedo; pero hay que hacer las cosas, enfrentarse y personalmente, a mí me da mucha seguridad ver como esa persona siente que la ayudo en algo nuevo. Tienen fe en mi criterio y en lo que les puedo aportar.
 
Cualquier reto, por pequeño que sea es necesario. Es importante hacer cosas fuera de lo habitual y más agradecer que vuelvan a contar contigo. Se trata de generar confianza mutua, el compromiso de que saldrá bien y será útil de una forma u otra.

¿Qué hacer cuando quieres hacer una presentación a potenciales inversores?

Dejadme que os cuente el caso de Carlos, un ingeniero de impecable trayectoria que dejó su trabajo para montar su propia start up relacionada con algo más creativo. Una app que puede revolucionar el sector del ocio y del turismo en diferentes ciudades. (Cuando la pandemia lo permita, claro). Son ese tipo de ideas que te apasionan y lo dejas todo para lanzarte al vacío.

¿Cuál fue el reto?

Tiene las cosas muy claras, la parte más técnica y operativa las domina; el asunto es trasladar bien el mensaje a inversores. Para llamar la atención y que quisieran dar su dinero, su discurso no convencía. No era malo, pero no basta con decir lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer, también tienes que contar una historia que enganche, motive y genere expectativas favorables.

¿Cómo se trabajó?

Lo abordé de forma muy personalizada. Primero un par de reuniones para conocer bien el proyecto y conocer su personalidad y su estilo de comunicación. Después, retrabajamos la presentación que tenía para que tuviera otro estilo. Pusimos foco en varios factores:

-Una introducción más hacia el reto personal, para empatizar con su propósito desde algo noble.

-Añadir el punto de vista del target o usuario objetivo, para no hablar de “mi idea” si no de la oportunidad de negocio que puede haber ahí. 

-Énfasis en ir dando mensajes más viscerales durante su discurso, para conectar con la emoción de los oyentes, y ya luego, hacia el final, justificar las premisas con datos racionales.

-Mostrar la ventaja comparativa con posibles competidores, para evidenciar un punto de vista mejor al ver que sin esta nueva app no hay una solución buena.

Trabajar el cómo se dicen las cosas, más allá de qué se dice es de vital importancia. La mente racional lo filtra todo, y más si vas a invertir dinero. Por ello es necesario forzar a tu audiencia a un caminito por la mente emocional. 

Ahí es cuando uno puede ser relevante.

Opinión libro: Ni tan alto ni tan difícil

Ni tan alto ni tan difícil de Araceli Segarra. Un libro muuuy recomendable. 

La verdad es que no sé cómo acabé comprándome este libro; bueno, sí, sólo que fue muy random: uno de esos momentos muertos que te pones a mirar videos en YouTube, un video te lleva a otro y… Dentro de las sugerencias, me aparece una entrevista de Araceli. El video es de hace unos cuantos años, cuando se publicó el libro y me llamó la atención. 

Ya sabía de la autora, se hizo muy famosa cuando subió el Everest y siempre me llamó la atención su discurso, cómo hablaba. De esas personas que transmiten verdad. De hecho, tengo en la memoria una aparición como invitada en un programa de TV3 con niños pequeños y recuerdo pensar “ostras, qué bien que habla con los niños, los trata de adultos, les dice las cosas con mucha naturalidad”. Y ese recuerdo me hizo el ‘clic’ para comprarme el libro.

Sí. En el libro habla del Everest, de la montaña y del mundo que rodea todo eso, muy interesante; pero casi eso es lo de menos. Está enfocado más desde los aprendizajes vitales que le han sucedido dedicándose a eso, como podría haberse dedicado a otra cosa. Si quieres un libro que cuente cosas muy técnicas, quizás sería otro. Lo bueno y muy potente de este libro son esas reflexiones y ‘trucos’ en la vida. 

Por ejemplo, cosas que trata:
-El miedo y las ganas de abandonar. Por ejemplo comparte una técnica para no pensar y que la debilidad de la mente no gane la partida.
-La importancia del trabajo de equipo y cómo abordar los problemas desde el inicio.
-Cómo parar los pensamientos negativos o cómo no dejar que te afecten las situaciones negativas externas.
-Tratar de entrenar eso que tanto nos gusta llamarle “fuerza de voluntad” y cómo crear un hábito positivo.
-Etecé, etecé, etecé.

No es un libro de técnicas como tal, tampoco es que profundice mucho en cada uno de esos temas; pero es una lectura amena e interesante en la que te hace pensar qué es lo que debes trabajar más.

Cómo desbloquear el bloqueo creativo

¿Bloqueo? ¿No sabes cómo reactivar tu marca o negocio?

Para poder avanzar, necesitas seguir nutriéndote, abrirle la mente a tu organización explorando nuevo territorios, nuevas oportunidades de mercado. 

Eso solo se consigue si sigues recogiendo el input del consumidor. Qué necesita, qué le motiva y lo más importante, qué valor puede sacar de tu producto para compensarle un esfuerzo.

No hay que preocuparse por descubrir que el consumidor no nos desea, a veces es comprender qué es lo que hará que les compense nuestro producto, pactar con nosotros. Establecer una relación de confianza.Pero para eso, la mejor forma es continuar comprendiendo qué piensa el consumidor, qué pensamos las personas, y sólo se consigue recogiendo el input del consumidor sin importar el resultado.

A veces cuesta mucho hacer algo

Tienes claro qué quieres hacer, tienes definido un objetivo y has definido muy específicamente la tarea; sin embargo, te pones a ello y… resulta IMPOSIBLE.

Lo necesario es mantener la determinación: “De aquí no me muevo si no avanzo por lo menos hasta aquí”. 

Te cuesta, te agobias, e incluso te duele físicamente. Pero a medida que lo luchas, que avanzas muy poco a poco, llega mágicamente el momento en el que fluye. 

No sabes bien cómo, pero pasas esa barrera y lo haces. Superas ese abismo, ves que todo es más fácil, simplemente se trataba de superar ese bloqueo, romper esa barrera.

Sin esfuerzo, trabajo y dedicación es imposible conseguirlo. Que la inspiración te agarre trabajando.

Mi primera presentación a cliente solo

Mi primera vez.

El otro día un cliente me dijo:

-Oye Xavi, presentas muy bien, parece que lo hayas hecho toda tu vida…

Le di las gracias con amabilidad (lo más correcto cuando te alagan es simplemente agradecer); pero me quedé pensando “¿cuál fue la primera vez que hice una presentación a nivel profesional?”

Oh, sí, mi primera vez fue un MARRÓN.

La verdad es que como primera vez no me puedo quejar, fue algo bastante exótico: en Panamá; pero iba a la boca del lobo. 

Por aquel entonces trabajaba en uno de mis primeros contratos saliendo de becario y me mandaron solito a defender un proyecto de casi medio millón de euros a un cliente al otro lado del charco. La situación era complicada, mi empresa estaba en crisis, la gran mayoría de responsables no estaban y me mandaban a mí solo a presentar un proyecto difícil conceptualmente con un cliente que llevaba meses enfadado.

Yo, con mis 20 y pocos, tenía que presentar un mega estudio de necesidades emocionales del consumidor y recomendar diferentes cambios de estrategia de marca a decenas de Brand Managers qué estaban muy contentos con lo que hacían hasta ahora.

No fue bien. 

Mis recomendaciones contradecían muchas de las ideas que venían trabajando y no entendían la metodología en sí. Creo recordar que me comieron, hubo tanta queja que el último día que tuve libre en la ciudad, me quedé encerrado en el hotel esperando que me llamaran para retrabajar cosas.

Pero no recuerdo mucho más, la verdad. Recuerdo sobre todo la sensación de “ahora vas, lo haces y punto. Xavi, aquí no te cuestionas nada, hay que cumplir”. Y así lo hice. 

Cuando tienes un compromiso, lo aceptas y lo haces.

3 consejos para liderar un equipo

Uno de mis mayores retos profesionales ha sido poder dominar la gestión de equipo. No es nada fácil…

Ahora lo llevo más por la mano y puedo decir que es una de las cosas que más me llenan.

Aún recuerdo la primera vez que tuve gente a mi cargo. Entraron dos becarios y aunque me entusiasmaba la idea de formar a gente, no sabía qué hacer en ese momento. Yo tenía mucha carga de trabajo y todo era muy urgente. No podía estar por ellos durante los primeros días y no quería “perder el tiempo” explicándoles las cosas. Así que, para tenerlos entretenidos, me sumé una tarea más: inventarme trabajo para tenerlos entretenidos durante unos días. (No fue fácil, estaban muy motivados y no paraban de hacerlo todo en poco tiempo…).

También recuerdo la primera vez que empezamos a trabajar como un equipo. Fue solo una sensación, pero fue la primera de muchas que han venido más adelante. A pesar de organizarnos cada semana y tener más o menos tareas repartidas, fue muy gratificante ver la primera vez que mi equipo se adelantaba a las necesidades del grupo y hacían trabajo por adelantado. Se me cayó la lagrimita ese día. :’)

Liderar un equipo de gente no es fácil y es importante tener 3 cosas claras:

1, Crea un sentimiento de pertenencia, una identidad de familia. Habrá trabajo en equipo.

2, Trata de tener siempre una hoja de ruta, algo a largo plazo, aunque no esté bien al 100%. Habrá sensación de propósito.

3, Prioriza su crecimiento y exposición a los problemas de forma gradual, pero más rápida de lo que se esperan. Habrá crecimiento.

La endogamia de ideas, uno de los mayores problemas de empresas y personas.

Lo habrás visto miles de veces en algunos trabajos o incluso en grupos de profesionales que se mueven por los mismos ámbitos: 

Está todo inventado-Tengo mucha experiencia-Soy el put* amo.

Esta endogamia mental lleva a una persona u organización a pensar que son lo más y tienden a replicar una y otra vez el mismo modelo que ha funcionado antes. Pero no. No siempre funciona. 

Además, se tiende a pensar que el resto se equivoca, y como no hay necesidad de buscar nuevas respuestas, se pierde calidad y contacto con la realidad.

Uno de los mayores retos en mi trabajo ha sido dar un punto de vista diferente a lo que ya se venía haciendo, aire fresco. Pero eso no es posible si no dejamos que se incorpore un punto de vista diferente al habitual. Si es una empresa, dejar que se incorpore el punto de vista de consumidores y expertos; si es en personas, aceptar un punto de vista externo y hacer actividades menos habituales para nutrir la mente.

Si no permites acceso a nuevas ideas y formas de ver el mundo, pueden pasar 3 cosas:

-Habrá un estancamiento y siempre se hará lo mismo hasta el fin de los tiempos (o que se acaben tus clientes).

-No habrá adaptación al cambio y todo será un gran problema frente cualquier contratiempo.

-Se perderá conocimiento. Seguirá existiendo esa sensación de experto, pero en el fondo te volverás un “replicante” que siempre hace lo mismo y se enfada con el mundo que no comprende.

Mejor dedicarle tiempo a incorporar aire fresco a ti o a tu negocio.