¿Sientes el Síndrome del impostor?

Es aquello de sentirte que no mereces estar ahí, que no tienes las habilidades, el talento o la experiencia suficiente para ese trabajo.

No se trata tanto del miedo a fallar o no atreverse a hacer algo (que a veces también), es más la sensación de que te pillen, que descubran que no vales para eso

Te podrían decir cosas como…“oye, no tienes ni p*** idea, ¡pírate!” “¿Por qué te dedicas a esto si no sabes? Por favor, deja de perder el tiempo y dedícate a algo de verdad”

Claro, tú probablemente les responderías… “ay, es verdad, lo siento…” “perdona, sí, si yo tendría que dejarlo y dedicarme a otra cosa”… “ ya, no sé porque pierdo el tiempo con esto si no sé…”

No hagas caso. Es normal y no te pasa solo a ti… Asumes que a la gente que le va bien no se sienten así; pero eso no es verdad. En muchos casos se sienten así a pesar de tener éxito

El síndrome del impostor es una combinación mal gestionada de tu forma de ser muy exigente, humilde y demasiado perfeccionista.

Piénsalo. Si es verdad que descubren que eres un fraude, que no pintas nada en esta profesión y que estás robándole el trabajo a otros.. ¿Qué es lo peor que puede pasar? 

¿Que des un punto de vista diferente y enriquecedor? ¿Que disfrutes y agradezcas mucho más cualquier oportunidad? ¿Que te pueda alegrar cualquier progreso por pequeño que sea?

No hagas caso. Sí que vales para esto. En lugar de bloquearte o querer abandonar, úsalo como una motivación para buscar siempre la mejora continua, aprende tanto como puedas; porque lo que más te da esa sensación es que aquello que tanto te gusta…

…te sientes pequeño porque hay tanto y tanto por explorar que nunca acabarías. Tienes mucho por aprender porque es algo impresionantes para ti

Míralo como una fuente inagotable de crecimiento y mejora, no como una carga.

Consejos para estar con frescura e inspiración

En muchas ocasiones nos dejamos llevar por la rutina y obviamos pensar en nosotros. A continuación 8 consejos para estar bien:

Mantener una buena salud

  • Moverse y hacer ejercicio: Dejar de lado el sedentarismo sube tus niveles de energía, mejoran tu estado de ánimo y rebajan tu ansiedad.
  • Descansar : Cuando descansas adecuadamente, tienes mejor nivel de concentración y estás menos irritable.

Buena organización

  • La regla 50/10: trata de trabajar en algo sin distracciones por 50 minutos y descansa 10. Avanzarás y te sentirás mejor.
  • Saca un hueco para reflexionar a la semana: Será ese el momento para evaluar cómo te dejas llevar o llevas las riendas de tu vida; y corregirlo si fuera necesario.

Abrir la mente

  • Leer, aunque sea poco cada día: Leer aumenta tu capacidad de pensar y reflexionar, además que te estimula con nuevas ideas
  • Explora e investiga: Ver videos, tutoriales, o asistir algún curso online sin expectativa previa, te ayudará a estimular tu creatividad.

Indulgencia

  • Prémiate, hazte un regalo: No todo es productividad y trabajo y darte caprichos de vez en cuando es reforzarte la autoestima.
  • Mantén activo tu círculo social: Compartir tu punto de vista con otros, escuchar las experiencias de los demás, mantener lazos íntimos, hará que suba tu sentido de la felicidad.

¿Y a ti se te ocurre alguna más?

Siempre que puedas, pide feedback

Lo bueno de esforzarte en tu trabajo es que tu cliente te lo agradece. Sin embargo, hay veces en las que por vergüenza o por pereza no pedimos feedback y perdemos esas frases que son buenas para nuestra moral y seguir trabajando dando lo máximo. Si es negativo, nos ayudará a saber en qué debemos mejorar. Pero siempre, siempre, siempre, debemos pedir feedback.

Aquí unos ejemplos de los últimos comentarios que he recibido tanto de mis sesiones de consultoría estratégica, como de profesor, así como otras dinámicas y trabajos que hago:

«Xavi domina el tema y se nota. Además te asesora en todo momento, resuelve dudas y facilita la implicación entre los participantes de la sesión. Es un gran dinamizador».

«Xavier ha estado excepcional, siempre aportando energía y ánimos para realizar las actividades. También nos ha ayudado a darnos ideas y desbloquearnos cuando no sabíamos qué más hacer.»

«Tengo que decir que Xavier es uno de los mejores profesores que he tenido en mi vida, tanto escolar como profesional».

«Me ha gustado mucho Xavier, promoviendo que pensara en actividades para aplicar en la vida real y no como un mero ejercicio teórico o conceptual».

«Xabier, es un gran profesional y buen gestor. Sin dudarlo lo recomendaría. Aunque tuve que romper el hielo de primero, fue súper enriquecedor, un 10 sin dudarlo.»

«Lo recomendaría, me ha ayudado mucho.»

«Un especial reconocimiento a Xavier Ramírez que ha estado en todo momento pendiente del grupo. También dar las gracias a sus sesiones de videollamada, personalmente me han servido de gran ayuda para poder realizar centrarme en el trabajo. Gracias Xavier, un 10:)!!!»

«Ha sabido explicar desde el minuto 1 cada concepto y su propuesta de ejercicios han estado totalmente enfocada a la aplicación diaria. Es lo que se puede considerar un maestro de la vida real.»

«Lo que más me gustó de Xavi fue su forma de motivarme. La información que te proporciona está guay, pero es la parte de los bajones cuando más me ha ayudado.»

Visto esto, agradecer las bonitas palabras y hay que seguir trabajando y mejorando.

Parálisis por análisis o cómo pensar menos y hacer más

Algo que sucede con frecuencia es el exceso de darle vueltas a las cosas. Esto puede pasarle a alguien que está lanzando su propio proyecto; pero también pasa mucho en grandes corporaciones. Ahí entraría el mundo de las reunionitis, que no voy a entrar; pero que todos conocemos…

En muchas ocasiones, tomar decisiones rápidas, pasar a la acción, no es necesariamente malo. Nos hace ponernos en movimiento, ser más competentes (sin errores no hay aprendizaje) y ser flexibles para adaptarnos a cualquier circunstancia inesperada.

Trata de identificar cuando estás sufriendo parálisis por análisis, cuando se alarga mucho en tomar una decisión en tu empresa o cuando te cuesta pasar a la acción en general. 

Si ves que le das demasiadas vueltas a las cosas, el problema no es cómo lo haces, sino hacerlo o no hacerlo.

Cuáles son las consecuencias del perfeccionismo

Trabajar bajo presión y en entornos altamente competitivos está bien hasta cierto punto, lo sé por experiencia. 

Trabajé muchos años en consultoría de negocio e innovación. Consigues niveles altos de calidad y exigencia; pero también te acostumbras a trabajar llevando el patrón mental del perfeccionismo a un nivel demasiado extremo.

Al principio el perfeccionismo me iba bien, pero prolongado por mucho tiempo me llevó a…

– Valorarme a mí mismo en función sólo de los éxitos y fracasos cuando nunca son tan evidentes.

– Potenciar la aprobación de los demás y el miedo al rechazo.

– Una autocrítica y autoexigencia exageradas y no objetivas.

– Y la peor: tendencia al pensamiento polarizado (o todo o nada)

¿También te ha pasado alguna vez?

Evidentemente ese nivel de perfeccionismo no es bueno y en mi caso lo aprendí desde el fallo. Empecé a retrasarme mucho en mis entregas, con constantes cambios de enfoque y los procesos se eternizaban. Sufría mucho el proceso de creación y el resultado era mucho peor de lo deseado. Llegó un día que me di cuenta que, como dijo aquel:

“Hecho es mejor que perfecto”.

Trata de hacer bien las cosas, pero no te bloquees ni sufras para hacerlas perfectas, porque nunca lo estarán…

Si no sales, no te ven

Si no sales, no te ven. 

Esto me costó mucho tiempo de interiorizar. Durante años, he estado haciendo cosas de calidad, he recibido muy buenos feedbacks por parte de jefes y clientes; sin embargo, pecaba de ser demasiado humilde. De no explicar lo que hacía.

Consideraba que el trabajo bien hecho es un deber, no tenemos por qué hacer gala de ello. Ahora bien, vivimos en otra época, aquello de “el trabajo habla por si mismo” no siempre aplica si no lo comunicas tu mismo. Todo el mundo está ocupado en dar una imagen de sí mismo en LinkedIn y en otras redes sociales. Demasiado trabajo de branding personal como para hablar de los demás, por muy contentos que estén contigo…

Si no sales, no te ven. 
Si no hablas tú, los demás no lo harán por ti.

¿Qué hacer cuando quieres hacer una presentación a potenciales inversores?

Dejadme que os cuente el caso de Carlos, un ingeniero de impecable trayectoria que dejó su trabajo para montar su propia start up relacionada con algo más creativo. Una app que puede revolucionar el sector del ocio y del turismo en diferentes ciudades. (Cuando la pandemia lo permita, claro). Son ese tipo de ideas que te apasionan y lo dejas todo para lanzarte al vacío.

¿Cuál fue el reto?

Tiene las cosas muy claras, la parte más técnica y operativa las domina; el asunto es trasladar bien el mensaje a inversores. Para llamar la atención y que quisieran dar su dinero, su discurso no convencía. No era malo, pero no basta con decir lo que quieres hacer y cómo lo quieres hacer, también tienes que contar una historia que enganche, motive y genere expectativas favorables.

¿Cómo se trabajó?

Lo abordé de forma muy personalizada. Primero un par de reuniones para conocer bien el proyecto y conocer su personalidad y su estilo de comunicación. Después, retrabajamos la presentación que tenía para que tuviera otro estilo. Pusimos foco en varios factores:

-Una introducción más hacia el reto personal, para empatizar con su propósito desde algo noble.

-Añadir el punto de vista del target o usuario objetivo, para no hablar de “mi idea” si no de la oportunidad de negocio que puede haber ahí. 

-Énfasis en ir dando mensajes más viscerales durante su discurso, para conectar con la emoción de los oyentes, y ya luego, hacia el final, justificar las premisas con datos racionales.

-Mostrar la ventaja comparativa con posibles competidores, para evidenciar un punto de vista mejor al ver que sin esta nueva app no hay una solución buena.

Trabajar el cómo se dicen las cosas, más allá de qué se dice es de vital importancia. La mente racional lo filtra todo, y más si vas a invertir dinero. Por ello es necesario forzar a tu audiencia a un caminito por la mente emocional. 

Ahí es cuando uno puede ser relevante.

Cómo poner orden y tomar buenas decisiones

¿Quieres poner orden en tu vida y tomar buenas decisiones?

Te puede pasar que…

1, Tiendes a hacer muchas cosas sin sentido y acabas ocupando el tiempo sin resultados.

2, Tienes las ideas claras, un objetivo a largo plazo definido, pero te cuesta bajarlo a tierra. 

3, Te pasas el día haciendo planes y te frustras por no saber ponerlo en acción.

4, Vas posponiendo una decisión importante y el agobio va minando tu moral y autoestima.

Qué es lo ideal que suceda:

– Ser más eficiente y productivo/a en tu tiempo disponible.

– Tener tu idea, proyecto, producto o servicio que ofreces bien definidos.

– Poner en marcha esos planes que nunca se concretan.

– Sentir que avanzas hacia un objetivo claro.

– Tomar decisiones difíciles o que te bloquean con facilidad.

Lamentablemente, no siempre es así, siempre hay problemas, la mayoría de ellos, dentro de ti.

Pueden haber diferentes causas detrás, falta de seguridad, motivación, problemas de atención… Lo ideal es tratar de poner un punto de vista externo que te ayude a poner perspectiva, priorizar y a ordenar los pasos a seguir. 

Algunas personas lo consiguen solas, otras con ayuda de los demás. Si lo crees necesario, te puedo ayudar a encontrar la mejor forma de organizarte y avanzar.  ¿Cómo?

Lo que se ajuste más a tus necesidades:

Una sesión de asesoría, algo puntual

Mentoring estratégico a lo largo de 6 meses

Escríbeme un DM y te cuento más detalles.